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Consejos Divinos

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Las Reuniones de Campo  una ayuda en el Servicio Cristiano

Su importancia 

    Las reuniones de campo constituyen uno de los agentes más importantes de nuestra obra. Son uno de los métodos más efectivos para llamar la atención del pueblo. (Testimonies, tomo 6, pág. 31.) 

    En nuestra obra nos hemos sentido perplejos por saber cómo quebrantar las barreras de mundanalidad y prejuicio, y llevar a la gente la preciosa verdad que significa tanto para ella. El Señor nos ha dado la instrucción de que las reuniones de campo son uno de los instrumentos más importantes para la terminación de la obra. (Testimonies, tomo 6, págs. 31, 32.) 

    Su propósito 

    ¿Cuál es el objeto que se tiene al reunirse? ¿Es para informar a Dios, instruirlo, diciéndole en oración todo lo que sabemos? Nos reunimos para edificarnos unos a otros mediante el intercambio de pensamientos y sentimientos, para obtener fuerza, luz y valor al conocer mejor nuestras esperanzas y aspiraciones mutuas; y al elevar con fe nuestras oraciones fervientes y sentidas, recibimos refrigerio y vigor de la fuente de nuestra fuerza. (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 271.) 

    Nuestras reuniones de campo tienen otro propósito.... Han de promover la vida espiritual entre nuestros propios hermanos. . . . Dios ha confiado a nuestras manos una obra muy sagrada, y necesitamos reunirnos para recibir instrucción, a fin de que estemos capacitados para realizar esta labor. Necesitamos comprender qué parte es la que individualmente seremos llamados a desempeñar en la edificación de la causa de Dios en la tierra, en la vindicación de la santa ley de Dios, y en exaltar al Salvador como "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". (Juan 1: 29.) Necesitamos congregarnos para recibir el toque divino a fin de que podamos entender cuál es nuestra obra en el hogar. (Testimonies, tomo 6, págs. 32, 33.) 

    Debidamente dirigido, la reunión de campo es una escuela donde los pastores, ancianos y diáconos pueden aprender a hacer una obra más perfecta para el Maestro. Debe ser una escuela en la que los miembros de la iglesia, viejos y jóvenes, tengan oportunidad de aprender más perfectamente el camino del Señor, un lugar donde los creyentes puedan recibir una educación que les ayudará a prestar servicios a otros. (Testimonies, tomo 6, pág. 49.) 

    En años pasados, los siervos de Dios aprovechaban las ocasiones que las reuniones de campo les ofrecían para enseñar a nuestros miembros los métodos prácticos de presentar a sus amigos y conocidos las verdades salvadores del mensaje del tercer ángel. Muchos aprendieron así a trabajar en su ciudad o pueblo como misioneros no retribuidos. Muchos volvieron a sus hogares para trabajar con más celo y de una manera más inteligente que en lo pasado. Agradaría a Dios que esa clase de instrucciones prácticas se diera mucho más a menudo que en los años pasados a los miembros de nuestras iglesias que asisten a las reuniones de campo. Nuestros obreros dirigentes, así como nuestros hermanos y hermanas de cada asociación, debieran recordar que uno de los objetivos de nuestras reuniones de campo anuales, es que aprendan los métodos prácticos de trabajo misionero personal. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 322.) 

    En algunas de nuestras asociaciones, los dirigentes han vacilado en introducir esos métodos prácticos de instrucción. Algunos son más propensos   a sermonear que a instruir. Pero con motivo de nuestras reuniones de campo anualess, no debemos perder de vista la posibilidad que se nos brinda de enseñar a los hermanos y hermanas a hacer trabajo misionero práctico donde viven. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 323.) 

    Demostración práctica de métodos misioneros 

    Ocupándose en la obra de las reuniones de campo, todos podrían aprender a trabajar eficazmente en sus iglesias locales. (Testimonies, tomo 6, pág. 49.) 

    En algunos de nuestras reuniones de campo se han organizado fuertes grupos de obreros para salir por la ciudad y sus suburbios a distribuir publicaciones e invitar a la gente a las reuniones. Así se han conseguido centenares de personas como asistentes regulares durante la última mitad de la reunión, mientras que de otra manera se las habría pasado por alto. (Testimonies, tomo 6, pág. 36.) 

    Podemos ir a la reunión de campo, no sólo para recibir, sino para impartir. Todo el que participe del amor perdonador de Cristo, todo el que ha sido iluminado por el Espíritu de Dios y convertido a la verdad, sentirá que por esas preciosas bendiciones tiene una deuda con cada alma con la cual se relaciona. El Señor usará a los humildes de corazón para alcanzar a aquellas almas que los ministros ordenados no pueden alcanzar. Serán movidos a hablar palabras que revelen la gracia salvadora de Cristo. (Testimonies, tomo 6, pág. 43.) 

    Cuando seguimos los planes del Señor, somos “colaboradores con Dios”. Cualquiera que sea nuestro cargo- sea presidente de asociación, predicador, maestro, alumno, o simplemente miembro de iglesia-, el Señor nos tiene por responsables de que aprovechemos nuestras oportunidades de dar la luz a quienes necesitan la verdad presente. Uno de los mejores medios que él nos ha confiado lo constituyen las publicaciones. 

  En nuestras escuelas y sanatorios, en nuestras iglesias, y más particularmente en nuestras reuniones de campo, debemos aprender a hacer uso juicioso de este precioso medio. Allí, obreros escogidos deben enseñar con paciencia y esmero a nuestro pueblo como acercarse de un modo amable y atrayente a los que no son creyentes y a colocar en sus manos las publicaciones que con poder y claridad presentan la verdad para nuestra época. (Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 324.) 

    La obra en nuestras reuniones de campo debe realizarse, no de acuerdo con los planes de los hombres, sino según la manera de obrar de Cristo. Los miembros de la iglesia deben ser puestos a trabajar. (Testimonies, tomo 9, pág. 120.) 

    Rasgos especiales que tendrán los congresos cerca del tiempo del fin 

    Se me ha mostrado que nuestras reuniones de campo han de aumentar en interés y éxito. A medida que llegamos más cerca del fin, he visto que en esas reuniones habrá menos predicación y más estudio de la Biblia. Habrá pequeños grupos por todo el campamento con las Biblias en sus manos, y diferentes personas dirigiendo un estudio de las Escrituras en forma de conversación. (Testimonies, tomo 6, pág. 87.) 

Grave pérdida por no asistir 

    Nuestras reuniones de Campo se planean y realizan a gran costo. Los ministros de Dios que defienden una verdad impopular, trabajan en exceso en estas grandes reuniones para presentar el mensaje de misericordia de un Salvador crucificado a los pobres pecadores mortales. El descuidar o tratar estos mensajes con indiferencia significa menospreciar la misericordia de Dios y su voz de amonestación y ruego. Vuestra ausencia de estas reuniones     ha resultado muy perjudicial para vuestro bienestar espiritual. Habéis perdido la fuerza que podríais haber obtenido allí escuchando la palabra predicada de Dios, y mezclándoos con los creyentes en la verdad. (Testimonies, tomo 4, pág. 115.) 

    No es asunto de menor importancia para una familia el aparecer como representantes de Jesús, y guardar la ley de Dios en un vecindario de incrédulos. Se nos pide que seamos epístolas vivientes, conocidas y leídas por todos los hombres. Esta condición implica terribles responsabilidades. A fin de vivir en la luz, debéis estar donde brilla la luz. El hermano K-, cualquiera sea el sacrificio que cueste, debe sentirse bajo la solemne obligación de asistir con su familia por lo menos a las reuniones anuales de los que aman la verdad. Esto lo fortalecerá a él y a ellos, y los preparará para soportar las pruebas y cumplir sus deberes. No está bien que pierdan el privilegio de asociarse con los que tienen la misma fe; porque la verdad pierde su importancia en sus mentes, sus corazones dejan de ser iluminados y vivificados por su santificadora influencia, y pierden la espiritualidad. No son fortalecidos por las palabras del predicador vivo. Pensamientos y empresas mundanales ocupan de continuo sus mentes y excluyen los temas espirituales. (Testimonies, tomo 4, pág. 106.) 

    Asistan todos los que puedan a estas reuniones anuales. Todos debieran reconocer que Dios requiere esto de ellos. Si no aprovechan los privilegios que Dios ha provisto para que lleguen a ser más fuertes en él y en el poder de su gracia, se debilitarán más y más y tendrán cada vez menos deseos de consagrar todo a Dios. 

    Venid, hermanos y hermanas, a estas sagradas reuniones, para encontrar a Jesús. El irá también a la fiesta. El estará presente y hará por vosotros aquello que más necesitáis que se haga. Vuestras granjas  no han de considerarse de mayor valor que los elevados intereses de vuestra alma. Todos los tesoros que poseéis, por valiosos que sean, no os bastarían para comprar la paz y la esperanza, que os serán de gran ganancia, aun cuando ello os costare todo lo que poseéis y una vida de afanes y sufrimientos. Una comprensión clara y firme de las cosas eternas y un corazón voluntario para entregarlo todo a Cristo, son bendiciones de valor mucho mayor que todas las riquezas, los placeres y las glorias de este mundo. (Testimonies, tomo 2, págs. 575, 576.) 

(Publicado en : Capitulo 18 del libro: Servicio Cristiano